Septiembre supone mucho más que la vuelta al colegio. Después de unas semanas en las que los horarios se flexibilizan, las comidas se alargan y las obligaciones pasan a un segundo plano, llega el momento de recuperar la rutina. Y no solo para los más pequeños. Adultos y niños afrontamos un periodo de adaptación en el que tres hábitos tienen especial importancia para nuestro bienestar: el sueño, el uso de las pantallas y la alimentación.
Volver de golpe a los horarios habituales puede resultar complicado. Por eso, recuperar progresivamente determinadas costumbres puede hacer que la transición entre las vacaciones y el día a día sea mucho más llevadera para toda la familia.
Durante las vacaciones es habitual acostarse y levantarse más tarde. El problema llega cuando septiembre obliga a adelantar el despertador de un día para otro.
El sueño es fundamental tanto para niños como para adultos. En los más pequeños, un descanso adecuado está relacionado con procesos como el aprendizaje, la memoria, el comportamiento y el desarrollo. En los adultos, dormir suficientemente también influye en la concentración, el rendimiento y el bienestar físico y emocional.
Una buena estrategia es recuperar los horarios de forma gradual y mantener una rutina relativamente estable. Cenas a una hora adecuada, menor actividad antes de acostarse y un ambiente tranquilo pueden ayudar a que el organismo vuelva a acostumbrarse al ritmo habitual.
Las vacaciones también suelen traer consigo una mayor flexibilidad en el uso de móviles, tabletas, ordenadores y televisión. Septiembre puede ser una buena oportunidad para revisar estos hábitos en familia.
En el caso de los niños, establecer horarios y evitar las pantallas antes de dormir contribuye a recuperar las rutinas de descanso. Pero el ejemplo de los adultos también importa. Reservar momentos sin dispositivos durante las comidas o antes de acostarse puede convertirse en un hábito compartido que facilite la desconexión.
No se trata de eliminar la tecnología de nuestro día a día, sino de encontrar un equilibrio y evitar que interfiera con el descanso, la actividad física, las relaciones familiares o las responsabilidades cotidianas.
El tercer gran cambio de septiembre suele producirse en la alimentación. Viajes, comidas fuera de casa y horarios más flexibles hacen que durante el verano nuestras costumbres alimentarias sean diferentes.
Recuperar una planificación semanal ayuda a mantener horarios regulares y una alimentación variada. En las familias con niños, además, septiembre supone volver a organizar desayunos, comedor escolar y meriendas. Para los adultos, preparar con antelación algunas comidas puede ayudar a evitar que la falta de tiempo termine condicionando lo que comemos.
También es un buen momento para recuperar otros hábitos que suelen relajarse durante las vacaciones, como beber suficiente agua o realizar actividad física de manera regular.
La vuelta a la rutina ofrece una buena ocasión para prestar atención a aquellas cuestiones de salud que hemos ido posponiendo. Una revisión médica, una consulta con el pediatra, comprobar la salud visual de los niños o retomar las revisiones dentales son algunos ejemplos.
En este contexto, disponer de un seguro de salud familiar puede facilitar el acceso a pediatría y a diferentes especialidades médicas para adultos y niños. Algunas soluciones incorporan además servicios y coberturas dentales, lo que permite reunir en una misma propuesta la protección sanitaria de los distintos miembros de la familia, siempre de acuerdo con las condiciones de cada póliza.
Desde Telefónica Correduría de Seguros, los empleados y familias del Grupo Telefónica pueden conocer las diferentes alternativas disponibles y valorar qué solución se adapta mejor a sus necesidades.
Porque septiembre no tiene por qué ser únicamente el mes de volver al trabajo o al colegio. También puede ser una oportunidad para recuperar buenos hábitos y empezar el nuevo curso cuidándonos un poco más, pequeños y mayores.
Siempre que sea posible, resulta conveniente adelantar progresivamente las horas de acostarse y levantarse, especialmente en los niños. Mantener horarios regulares ayuda a recuperar el ritmo después de las vacaciones.
Sí. Reducir su uso antes de acostarse favorece una rutina más tranquila y evita que los dispositivos desplacen el tiempo destinado al descanso. Es un hábito que puede beneficiar tanto a niños como a adultos.
Sí, existen seguros de salud que permiten incorporar a distintos miembros de la familia y que incluyen determinados servicios dentales o permiten añadir cobertura dental. Las prestaciones y condiciones varían según la póliza, por lo que conviene revisarlas antes de contratar